31 de julio de 2010
aquí esta la fecha
Si bien los primeros hallazgos arqueológicos dentro del término municipal de Villafranca datan de principios de siglo, y fueron hallados en las inmediaciones de la villa (a una distancia de 1.300 metros hacia el sur, en dirección a Cadreita, y a unos 100-200 metros a la derecha de la vía férrea), no fue hasta 1970 cuando de forma oficial comenzaron las excavaciones y el estudio sistemático de los mismos.
Del análisis de los materiales encontrados (dolias, mosaicos, etc.) se puede afirmar la existencia de una villa agrícola posiblemente del siglo II d.C.
Tras la decadencia del Imperio Romano de Occidente, todo se precipitaría progresivamente, desapareciendo la anterior grandeza.
Solo la vía de la tradición y leyenda ha legado la creencia de que Villafranca fue fundada como núcleo de población por Suintila, quien sobre el año 621 tuvo que rechazar una incursión de los vascones. Los vascones hacia el año 653 y procedentes del norte de Navarra, descendieron por el valle del Arga para desembocar en el Aragón y tomar el Ebro.
Tras la invasión de la península por los musulmanes y partiendo de la base tudelana tomada el 716 por Ayud el Lajimita, el año 802 la base fue fortificada y cuarenta años más tarde se hizo lo mismo con Villafranca.
La estancia de los musulmanes en Villafranca, como lugar fronterizo y de paso, se puede decir que no acarreó grandes consecuencias, aunque como aspectos más positivos se pueden señalar el sistema de empedrado de las calles (hoy desaparecido), el desarrollo de la agricultura y aprovechamiento de la tierra, la irrigación de las tierras con redes que aún hoy se siguen utilizando (de "cuadras y acequias"), la introducción en la construcción de edificaciones a base de ladrillo cocido macizo integral, etc.
La toma de Valtierra y Villafranca por Alfonso I el Batallador el año 1110 pondría fin a cuatro siglos de incidencias. La caída de Zaragoza y Tudela (1118-1119) acabaría definitivamente con la presencia mora.
Defensora de los intereses del Viejo Reino. El comportamiento de Villafranca en la defensa de los intereses del Viejo Reino, le ocasionó la atención de diferentes monarcas, que con privilegios y exenciones la premiaron.
Será en los siglos XIII y XIV y a partir de una serie de franquicias o privilegios concedidos por Sancho el Fuerte, cuando empiezan a aparecer "Villa Franquicia", "Villafranqua"... hasta deparar en el término contemporáneo, "Villafranca". No obstante, también hay quien piensa que se trata de dos poblaciones distintas que se fusionaron dando origen a la población actual.
A finales del siglo XIX, Villafranca se presenta como un núcleo compacto, en el que pueden distinguirse tres épocas distintas de su construcción:
rodeado por las calles Mesón y Río Grande. Con la aparición del ferrocarril sucede lo que en muchas ciudades de nuestro país, se crea una atracción que provoca el crecimiento en dirección a la estación, y se edifica la zona próxima a ésta, alrededor del año 1910.
Hacia 1925 comienza a construirse a lo largo de la carretera vieja.
En 1946 la construcción salta la vía del ferrocarril y se edifica junto a la carretera que unos años después será inaugurada. A partir de este momento, y con la promoción de dos grandes grupos de viviendas del Patronato, ésta constituirá la zona de mayor crecimiento del núcleo urbano.